Ahora dedicado por completo a los coches de mecánica eléctrica. Su deportivo de creación más reciente hasta el momento era el Venturi Fetish , de 2004, pero como es de suponer, el Volage supone un salto cualitativo importante con respecto a su antecesor.
La principal diferencia entre ambos es el sistema Michelin Drive Wheel, que Venturi ha desarrollado en colaboración con el fabricante de neumáticos y que se trata de instalar dos motores eléctricos en el interior de cada una de las cuatro ruedas. Los motores, los discos de freno y las suspensiones se alojan en el mismo espacio, todo bien encajado como el mecanismo de un reloj. Uno de los motores realiza la función tractora y el otro trabaja sobre la suspensión.
El resultado final es un deportivo de cuatro ruedas motrices con suspensión activa que, además, se beneficia de un bastidor realizado en fibra de carbono y que presenta un reparto de masas equilibrado: 45% en el eje delantero y 55% en el trasero. Además, el peso total tampoco es excesivo, 1.075 kilos, bastante menos que en otros modelos de sus características. Esto se debe en buena medida, a que las baterías que alimentan cada uno de los motores (de 75 caballos) son de ion-litio, y en total sólo suman un peso de 350 kilos.
La autonomía del Volage es de unos 320 kilómetros, circulando a un ritmo moderado, y para recargar las baterías es necesario disponer de cuatro enchufes o ir rueda por rueda. El tiempo de carga total estimado es de unas cuatro horas. A cambio, las prestaciones son excelentes. Acelera de 0 a 100 Km./h en menos de cinco segundos.
Haga click aquí para leer más artículos de Car and Driver