Tiendas de peluches Cartagena Murcia

Se abraza a su peluche cuando le dejas solo en su cuarto, o mientras le examina el médico... No te extrañes, es una conducta normal a su edad. Aquí encontrarás más información sobre los objetos afectivos de los niños...

Centro De Psicologia Y Educacion Paseo Alfonso Xiii, 14 - 4º Dcha.  
968121559
Alfonso Xiii 14
Cartagena, Murcia
Miñarro Garrido Maria Angeles
968121559
Alfonso Xiii 14
Cartagena, Murcia
Psicologa Maria Victoria Serna Fuentes Alameda San Anton, 7 - 2º C  
968521710
San Anton (De) 7
Cartagena, Murcia
Alemany Garcia Maria Jose
868091420
Principe De Asturias 10
Cartagena, Murcia
Gris, Verde Y Blanco S.L.  
968512631
Ramon J Sender 13
Cartagena, Murcia
Jimenez-Martin Y Sanchez Fernando
968312974
Doctor Luis Calandre 34
Cartagena, Murcia
Martinez Del Vas Pascual
968521710
San Anton (De) 7
Cartagena, Murcia
Centro Medico Virgen De La Caridad
968 506 666
Jorge Juan 30
Cartagena, Murcia
Proyecto Tres Gabinete Psicopedagogico  
968527551
Garcia Lorca 1
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Psicologos Psicom Plaza Juan Xxiii, 3, 1ª Planta, Oficina 202  
968312974
Doctor Luis Calandre 34
Cartagena, Murcia
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Su Peluche: Amigo Inseparable



Este juguete le da seguridad y le ayuda a afrontar sin ti las situaciones que le resultan más difíciles. Estos objetos cuya presencia calma a los niños y rebaja su tensión son llamados por los psicólogos “objetos afectivos o de transición”.

La mayoría de los pequeños tienen un objeto afectivo en el periodo que abarca desde los 8 meses hasta los 2 o 3 años. Esta mascota cumple una determinada tarea en cada etapa del desarrollo (les consuela, les acompaña, les hace tomar conciencia de sí mismos), pero a los 2 años sus funciones fundamentales son ayudar a los pequeños a reafirmar su personalidad y facilitarles la tarea de independizarse de su madre.

Aunque hay algunos niños que se aferran a un pañuelo o a su almohada, a esta edad el objeto afectivo suele ser un muñeco o un peluche. El motivo es que el niño le dota de vida y lo utiliza para expresar tanto su alegría y su cariño como su pena y su frustración.

Por eso debe tener forma de persona o de animal, para poder hablarle, mecerlo, regañarle cuando “se porta mal”, hacerle mimos, darle de comer, acostarlo... No es cierto que tener una mascota denote carencias afectivas. Muchas veces el pequeño la quiere simplemente para imitar a sus padres.

El momento del adiós

A finales del segundo año el niño está más maduro y ya no necesita su objeto afectivo constantemente, solo en momentos puntuales (como cuando sus padres le dejan para irse a trabajar, por ejemplo). Aun así, no hay que quitárselo hasta que se haya olvidado por completo de él.

Dejar que lo use todo el tiempo que le haga falta fortalece su personalidad, aumenta su autoconfianza y le hace más autónomo. Por el contrario, retirárselo cuando aún lo necesita le produce inseguridad.

Aun así, si tu hijo cumple 3 años y sigue aferrado a su objeto de transición, ayúdale a ser más autónomo limitándole su uso. No dejes que se lo lleve a la calle (con él en la mano no podrá subirse a los columpios) y en casa resérvaselo para momentos concretos de la jornada. En esos días dedícale una atención extra y habla mucho con él. Poco a poco se irá sintiendo más seguro y no necesitará ir siempre con su amigo bajo el brazo.

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