Tiendas de peluches Azuqueca De Henares Castilla La Mancha

Se abraza a su peluche cuando le dejas solo en su cuarto, o mientras le examina el médico... No te extrañes, es una conducta normal a su edad. Aquí encontrarás más información sobre los objetos afectivos de los niños...

Sanchez Moratilla Jose Luis
949201696
Juan Ramon Jimenez 5
Guadalajara, Castilla La Mancha
Diego Babarro Sonia De
949253649
Castilla 7
Guadalajara, Castilla La Mancha
Clinica La Antigua
949 223 600
Constitución 18
Guadalajara, Castilla La Mancha
San Jose Muñoz Joaquin
918833292
Cruz De Flores 6
Alcala Henares, Madrid
Mochales Del Olmo Maria Luisa
918801224
Lope De Vega 19
Alcala Henares, Madrid
Psicologa Carmen Carrasbal Onieva Juan Ramon Jimenez, 5 - Local  
949201696
Juan Ramon Jimenez 5
Guadalajara, Castilla La Mancha
Martinez Martinez Alejandro
949210559
Chiloeches 19
Guadalajara, Castilla La Mancha
Grupo De Expertos En Terapia Y Rehabilitacion S.A.  
918822234
Rio Tajuña 
Alcala Henares, Madrid
Sopeña Monsalve Maria Luisa
918825209
Estacion (De La) 9
Alcala Henares, Madrid
Conde Fernandez Matilde
918822163
Lope De Figueroa 10
Alcala Henares, Madrid
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Su Peluche: Amigo Inseparable



Este juguete le da seguridad y le ayuda a afrontar sin ti las situaciones que le resultan más difíciles. Estos objetos cuya presencia calma a los niños y rebaja su tensión son llamados por los psicólogos “objetos afectivos o de transición”.

La mayoría de los pequeños tienen un objeto afectivo en el periodo que abarca desde los 8 meses hasta los 2 o 3 años. Esta mascota cumple una determinada tarea en cada etapa del desarrollo (les consuela, les acompaña, les hace tomar conciencia de sí mismos), pero a los 2 años sus funciones fundamentales son ayudar a los pequeños a reafirmar su personalidad y facilitarles la tarea de independizarse de su madre.

Aunque hay algunos niños que se aferran a un pañuelo o a su almohada, a esta edad el objeto afectivo suele ser un muñeco o un peluche. El motivo es que el niño le dota de vida y lo utiliza para expresar tanto su alegría y su cariño como su pena y su frustración.

Por eso debe tener forma de persona o de animal, para poder hablarle, mecerlo, regañarle cuando “se porta mal”, hacerle mimos, darle de comer, acostarlo... No es cierto que tener una mascota denote carencias afectivas. Muchas veces el pequeño la quiere simplemente para imitar a sus padres.

El momento del adiós

A finales del segundo año el niño está más maduro y ya no necesita su objeto afectivo constantemente, solo en momentos puntuales (como cuando sus padres le dejan para irse a trabajar, por ejemplo). Aun así, no hay que quitárselo hasta que se haya olvidado por completo de él.

Dejar que lo use todo el tiempo que le haga falta fortalece su personalidad, aumenta su autoconfianza y le hace más autónomo. Por el contrario, retirárselo cuando aún lo necesita le produce inseguridad.

Aun así, si tu hijo cumple 3 años y sigue aferrado a su objeto de transición, ayúdale a ser más autónomo limitándole su uso. No dejes que se lo lleve a la calle (con él en la mano no podrá subirse a los columpios) y en casa resérvaselo para momentos concretos de la jornada. En esos días dedícale una atención extra y habla mucho con él. Poco a poco se irá sintiendo más seguro y no necesitará ir siempre con su amigo bajo el brazo.

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