Tiendas de peluches Almansa Castilla La Mancha

Se abraza a su peluche cuando le dejas solo en su cuarto, o mientras le examina el médico... No te extrañes, es una conducta normal a su edad. Aquí encontrarás más información sobre los objetos afectivos de los niños...

Psicologo Manuel Castillo Carballo Maestro Mora, 14 - 3º  
968793501
Vereda 
Yecla, Murcia
PSICOLOGIA CLINICA APLICADA
968751602
Rosa, 6.
Yecla, Murcia
PSICÓLOGOS MANUEL CASTILLO CARBALLO / CONCHA MARTÍNEZ IBÁÑEZ
968793501
Calle Maestro Mora, 14 - 3º
Yecla, Murcia
Sanchez Linares Maria Del Pilar
926324205
Juan Alcaide 25
Valdepeñas, Castilla La Mancha
Burgos Diaz Dolores
925211970
San Marcos 2
Toledo, Castilla La Mancha
Jimenez Ortiz Miguel Angel
968751602
Rosa 6
Yecla, Murcia
MANUEL CASTILLO CARBALLO
629774884
Mtro. Mora, 14.
Yecla, Murcia
Garcia Aranos Angel
967215754
Rosario 3
Albacete, Castilla La Mancha
Garcia De Leon Hornero Carlos Alfredo
926251160
Mancha (La) 1
Ciudad Real, Castilla La Mancha
Psicologa Soledad Rios Sanchez Mayor, 22 - 3º  
967241426
Concepcion 28
Albacete, Castilla La Mancha
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Su Peluche: Amigo Inseparable



Este juguete le da seguridad y le ayuda a afrontar sin ti las situaciones que le resultan más difíciles. Estos objetos cuya presencia calma a los niños y rebaja su tensión son llamados por los psicólogos “objetos afectivos o de transición”.

La mayoría de los pequeños tienen un objeto afectivo en el periodo que abarca desde los 8 meses hasta los 2 o 3 años. Esta mascota cumple una determinada tarea en cada etapa del desarrollo (les consuela, les acompaña, les hace tomar conciencia de sí mismos), pero a los 2 años sus funciones fundamentales son ayudar a los pequeños a reafirmar su personalidad y facilitarles la tarea de independizarse de su madre.

Aunque hay algunos niños que se aferran a un pañuelo o a su almohada, a esta edad el objeto afectivo suele ser un muñeco o un peluche. El motivo es que el niño le dota de vida y lo utiliza para expresar tanto su alegría y su cariño como su pena y su frustración.

Por eso debe tener forma de persona o de animal, para poder hablarle, mecerlo, regañarle cuando “se porta mal”, hacerle mimos, darle de comer, acostarlo... No es cierto que tener una mascota denote carencias afectivas. Muchas veces el pequeño la quiere simplemente para imitar a sus padres.

El momento del adiós

A finales del segundo año el niño está más maduro y ya no necesita su objeto afectivo constantemente, solo en momentos puntuales (como cuando sus padres le dejan para irse a trabajar, por ejemplo). Aun así, no hay que quitárselo hasta que se haya olvidado por completo de él.

Dejar que lo use todo el tiempo que le haga falta fortalece su personalidad, aumenta su autoconfianza y le hace más autónomo. Por el contrario, retirárselo cuando aún lo necesita le produce inseguridad.

Aun así, si tu hijo cumple 3 años y sigue aferrado a su objeto de transición, ayúdale a ser más autónomo limitándole su uso. No dejes que se lo lleve a la calle (con él en la mano no podrá subirse a los columpios) y en casa resérvaselo para momentos concretos de la jornada. En esos días dedícale una atención extra y habla mucho con él. Poco a poco se irá sintiendo más seguro y no necesitará ir siempre con su amigo bajo el brazo.

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