Poner Límites a su Perro Alicante Valencia

Si usted no pone límites a su perro, éste pagará las consecuencias de su falta de liderazgo con una perdida de libertad que le causará frustración. Con un sólo click podrá continuar leyendo...

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Poner Límites a su Perro

En el mismo momento en el que usted entra en su habitación y descubre su mejor par de zapatos tirados en el suelo, ¿qué hace usted? ¿Considera que el perro nunca entenderá qué es aquello por lo que le corrige, si no le ha pillado en el acto?, o por lo contrario, ¿piensa que gritarle enérgicamente dará algún resultado? Tal vez pierda el control de sus emociones, eche mano del periódico más cercano, lo enrolle y comience a golpearle con él, pero la pregunta es ¿cómo sabe usted cuándo tiene que corregir a su perro? Y en caso de tener que hacerlo ¿cuál es la corrección que usted debe hacer? Piense de la siguiente manera, usted solo deberá corregir a su perro cuando rompa las reglas que le han sido establecidas. Al principio, las correcciones han de ser suaves, pero después de varias repeticiones, si él aún le desafía o intensifica su mala conducta, las correcciones aumentarán de intensidad también a medida que vayan repitiéndose más y más veces.

Es muy importante recordar que usted, y solo usted, es el único que decide que comportamiento es el apropiado y cuál no, dependiendo del lugar donde se encuentren. En su casa puede ser perfectamente aceptable que su perro se suba encima de la cama, aún sin haber sido invitado, mientras que su vecino puede tener otro tipo de reglas completamente distintas para su perro. Una de las cosas que pedimos a nuestros nuevos clientes es que hagan una lista de cosas que hacen mal en casa sus perros. Nuestros adiestradores revisarán esa lista con ellos, y les explicarán cuáles serán las primeras conductas a modificar y por qué. Después de sólo unas cuantas repeticiones, cualquier perro asocia la acción con el hecho de que está incumpliendo las normas de la casa. Por su parte, la decisión sobre cuándo corregir a su perro es relativamente sencilla. Si su perro conoce la regla y aún así la rompe, ha de ser corregido. Recuerde que siempre deberá comenzar con correcciones suaves, y si el perro no modifica su comportamiento, la intensidad de las correcciones deberá aumentar gradualmente.

El obstáculo emocional

Una de las razones por las que es tan difícil mantener un equilibrio emocional es porque vivir con un perro implica sentimiento. Sin embargo, si usted se enfada y pierde el control cada vez que su perro haga algo mal, nunca acabará teniendo un perro estable. Por mucha razón que usted tenga, si la respuesta es exagerada, la corrección pierde todo su fundamento. Perder la compostura ante su perro no le ayudará a lograr nada productivo. Por ello, es importantísimo que controle sus emociones durante el proceso de adiestramiento.

Las dos preguntas primarias

Es muy importante saber cómo y cuándo corregir o premiar a la hora de adiestrar a su perro. Por ejemplo, si corrige a su perro por cometer un error motivado por el miedo, no conseguirá otra cosa más que amedrentarle. Del mismo modo, si le premia cuando está siendo terco, sólo le estará dando más motivos para que persista en dicha conducta.

A la hora de determinar si debe o no corregir a su perro por algo, pregúntese antes dos cosas: ¿está mi perro haciendo algo que no quiero que haga? y ¿entiende mi perro lo que espero que él haga? Si usted ha hecho las asociaciones apropiadas con su perro y, aún así, él hace una mala elección, debe ser corregido. Aunque siempre tendremos que tener en cuenta la medida: a pequeño error, pequeña medida, y a gran error, mayor corrección. Los errores grandes son aquellos que son destructivos o peligrosos, como destrozar su propiedad, escaparse y ponerse en peligro, o ser agresivo y hacer peligrar a terceras personas.

Miremos un caso hipotético en el que usted se encuentra preparando un sándwich en la cocina y manda a su perro salir diciendo la palabra “fuera”, pero él le ignora. Lo primero que usted tendrá que hacer es preguntarse: ¿está mi perro haciendo algo que no quiero que haga? y ¿entiende mi perro lo que le estoy pidiendo? En otras palabras, ¿he hecho la asociación apropiada entre la palabra “fuera” y el hecho de salir de la cocina?. Si la respuesta a ambas preguntas es sí, es momento de corregir a su perro utilizando el collar y la correa. Una vez que haya decidido corregirle, calmadamente tiene que ir a por la correa, ponérsela al perro y corregirle una vez fuera de la cocina. Al principio, la corrección ha de ser suave, ya que su meta es modificar el comportamiento de su perro sin corregirle más fuertemente de lo necesario. Una vez que su perro salga de la cocina, deberá elogiarle. Si éste inmediatamente se gira y vuelve a entrar en la cocina, de manera calmada deberá repetir la misma acción mientras persiste en la orden diciendo la palabra “fuera”. Del mismo modo, cuando salga, tendrá que volver a elogiarle. Este proceso deberá repetirse tantas veces como sean necesarias para que su perro decida respetar su petición.

Si dicho proceso proporciona a su perro un par de correcciones firmes, habrá sido su elección, no la del dueño. Usted comenzará haciendo la asociación con él y corrigiéndole suavemente, pero él es el que decide que la corrección no fue lo suficientemente fuerte como para hacerle cambiar de postura. Tal y como percibimos, sus ganas de estar en la cocina y de ver cómo usted preparaba el sándwich superaban el valor disuasorio de la leve corrección inicial. A medida que aumentó la fuerza de las correcciones, su testarudez fue disminuyendo, alcanzando un nivel que él ya no estaba dispuesto a tolerar y consiguiendo así cumplir la petición de su dueño.

No hay ninguna diferencia a la hora de enseñar a su perro la orden de sentarse. Primero tendrá que enseñarle a asociar la palabra con la acción, de manera que entienda qué es lo que le está pidiendo, y después le dejará elegir entre el elogio o la corrección.

En conclusión

En conclusión, siempre debe hacerse las dos preguntas y una vez que se ha asegurado el sí como repuesta a ambas, tiene que corregir de manera gradual hasta que su perro cambie de elección. Es importante observar si su perro le obedece con el uso de una sola corrección, ya que entonces nunca deberá ser corregido de forma fuerte. Ésta es la forma de enseñar a su perro a ser responsable. A lo largo de este proceso de corrección y elogio, su perro no sólo aprenderá que desafiar a su dueño no le lleva a ningún lado, sino también a determinar su propio destino, entendiendo que si decide tolerar las pequeñas “molestias” de la vida y toma buenas decisiones, no habrá consecuencias desagradables para nadie.

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