Pies Perfectos Alcázar de San Juan Castilla La Mancha
Los pies son una de las partes más complejas, maltratadas y olvidadas de nuestro cuerpo. Pero necesitan todo el cuidado que le damos a las partes más delicadas de nuestro cuerpo. Continúe leyendo...
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Pies Perfectos
Pies perfectos
Sólo su estructura contiene 26 huesos, más de 150 ligamentos y un delicado entramado de músculos, nervios y venas con los que a lo largo de tu vida recorrerás cerca de 400.000 kilómetros. De ahí la importancia de que les dediques unos minutos de atención y mimos a la semana para que además de estar sanos, luzcan en todo su esplendor.
El ritual de la pedicura paso a paso:
-Cortar las uñas. Lo primero de todo es cortar las uñas en forma cuadrada, nunca en forma ovalada o afilada para evitar que se claven en la piel al crecer. Después pasa ligeramente una lima de cartón extra-gruesa. Siempre en la misma dirección, lentamente y ¡al menos un minuto por uña! Mantén una distancia de separación de un milímetro entre la lima y los bordes laterales de la uña para proteger la piel que la rodea. Si tienes las uñas con estrías o rotas, pasa un pulidor –incluido en la propia lima– y verás cómo la superficie queda más lisa.
-Consigue una piel nueva. Sumerge los pies durante cinco minutos en un baño de agua tibia y jabonosa; así la piel se reblandecerá y luego podremos quitar mejor las durezas y callos. Una buena idea es echar en el agua un jabón extragraso –por ejemplo, de aceite de cacahuete– y dejar que se deshaga. De esta manera, conseguiremos una piel más hidratada. Después frota las uñas por encima y por dentro con un cepillito, para eliminar los residuos. Aplícate una crema exfoliante para pies, más gruesa que las destinadas al cuerpo.
- Quitar durezas. Seca los pies con cuidado, insistiendo entre los dedos. Con una piedra pómez realiza movimientos circulares por el talón, la planta del pie y por los lados, las zonas más críticas donde se forman las antiestéticas callosidades. Nunca utilices la piedra pómez más de una vez por semana, porque la piel considera esta exfoliación extrema como una agresión y crea una nueva barrera de piel más gruesa.
- Arreglar las cutículas. Lo más importante de todo es que nunca las cortes, porque corres riesgo de que se infecten. Aplícate primero una crema especial para las cutículas y empújalas con la ayuda de un palito de naranja o de un bastoncillo de algodón.
- Nutrir las uñas. Es una de las partes más secas del cuerpo y por eso necesitan cremas más untuosas y grasas. Una buena idea es pedir en la farmacia o en el herbolario que te elaboren un cóctel de aceite de almendras con cera de abejas. O bien, aplicarte la misma crema hidratante de los pies sobre las uñas.
- Hidratar la piel. Pobres en glándulas sebáceas, los pies son muy secos por naturaleza. El uso de jabones con mucho detergente y el agua calcárea hacen que la capa córnea se seque, se descame y se rompa. Utiliza una crema con urea (un ácido muy hidratante y exfoliante) o con glicerina. Si quieres una sensación más refrescante en verano, opta por una crema con mentol.
- Pintar las uñas. Primero retira todo el resto de grasa de las cremas, o la pintura no se fijará. Los esmaltes oscuros requieren usar antes una base para no teñir la uña de un color amarillento. Aplícate dos capas de color y una última de protector, que aumentan su brillo y duración.
Sólo su estructura contiene 26 huesos, más de 150 ligamentos y un delicado entramado de músculos, nervios y venas con los que a lo largo de tu vida recorrerás cerca de 400.000 kilómetros. De ahí la importancia de que les dediques unos minutos de atención y mimos a la semana para que además de estar sanos, luzcan en todo su esplendor.
El ritual de la pedicura paso a paso:
-Cortar las uñas. Lo primero de todo es cortar las uñas en forma cuadrada, nunca en forma ovalada o afilada para evitar que se claven en la piel al crecer. Después pasa ligeramente una lima de cartón extra-gruesa. Siempre en la misma dirección, lentamente y ¡al menos un minuto por uña! Mantén una distancia de separación de un milímetro entre la lima y los bordes laterales de la uña para proteger la piel que la rodea. Si tienes las uñas con estrías o rotas, pasa un pulidor –incluido en la propia lima– y verás cómo la superficie queda más lisa.
-Consigue una piel nueva. Sumerge los pies durante cinco minutos en un baño de agua tibia y jabonosa; así la piel se reblandecerá y luego podremos quitar mejor las durezas y callos. Una buena idea es echar en el agua un jabón extragraso –por ejemplo, de aceite de cacahuete– y dejar que se deshaga. De esta manera, conseguiremos una piel más hidratada. Después frota las uñas por encima y por dentro con un cepillito, para eliminar los residuos. Aplícate una crema exfoliante para pies, más gruesa que las destinadas al cuerpo.
- Quitar durezas. Seca los pies con cuidado, insistiendo entre los dedos. Con una piedra pómez realiza movimientos circulares por el talón, la planta del pie y por los lados, las zonas más críticas donde se forman las antiestéticas callosidades. Nunca utilices la piedra pómez más de una vez por semana, porque la piel considera esta exfoliación extrema como una agresión y crea una nueva barrera de piel más gruesa.
- Arreglar las cutículas. Lo más importante de todo es que nunca las cortes, porque corres riesgo de que se infecten. Aplícate primero una crema especial para las cutículas y empújalas con la ayuda de un palito de naranja o de un bastoncillo de algodón.
- Nutrir las uñas. Es una de las partes más secas del cuerpo y por eso necesitan cremas más untuosas y grasas. Una buena idea es pedir en la farmacia o en el herbolario que te elaboren un cóctel de aceite de almendras con cera de abejas. O bien, aplicarte la misma crema hidratante de los pies sobre las uñas.
- Hidratar la piel. Pobres en glándulas sebáceas, los pies son muy secos por naturaleza. El uso de jabones con mucho detergente y el agua calcárea hacen que la capa córnea se seque, se descame y se rompa. Utiliza una crema con urea (un ácido muy hidratante y exfoliante) o con glicerina. Si quieres una sensación más refrescante en verano, opta por una crema con mentol.
- Pintar las uñas. Primero retira todo el resto de grasa de las cremas, o la pintura no se fijará. Los esmaltes oscuros requieren usar antes una base para no teñir la uña de un color amarillento. Aplícate dos capas de color y una última de protector, que aumentan su brillo y duración.