Es uno de los tratamientos más innovadores en personas que no quieren llevar brackets tradicionales, porque son invisibles (transparentes) y puedes hablar y sonreír sin que se note que llevas corrección. El alineador se puede quitar para comer o beber, con lo cual no se acumulan restos de comida, lo que crea una sensación de inseguridad en las personas que llevan brackets. El protocolo que deberás seguir en la clínica es el siguiente:
• En la primera visita se examina al paciente y se crea un molde informático del tratamiento. Junto con el dentista, el paciente puede examinar y decidir el tratamiento antes de que se diseñen los alineadores que se ajustan a los dientes.
• Cada alineador es ligeramente diferente a los demás para que los dientes se vayan moviendo poco a poco hasta alcanzar
la posición adecuada.
• La duración del tratamiento varía dependiendo del caso, aunque tiene una media de entre doce y 18 meses.
• Cuesta 6.000 euros.
Carillas de porcelana
Es un tratamiento puramente estético y permite cambiar una sonrisa por completo en dos visitas de dos horas cada una con un intervalo de una semana entre visita y visita para la fabricación de las carillas. Se obtiene así una sonrisa alineada y blanca. Alineada porque en la primera visita ya le enseñan al paciente cuál va a ser su sonrisa final. Y blanca porque si la colocación de las carillas va a ser de toda una arcada, por ejemplo la parte superior de la boca, permite colocarlas del color que se desee. Puede ser incluso el A1, catalogado como el blanco más blanco.
El protocolo es éste:
• Se toman registros de la boca, fotografías y medidas. Se procede al encerado, se hacen pruebas estéticas para adelantar lo que puede ser el resultado final, se pule el diente original y se colocan unas carillas provisionales mientras se fabrican las definitivas.
• Para colocar una carilla en bocas bien alineadas en las que puede haber el defecto de un solo diente, se colocará del mismo color que el resto y de tal forma que el diente colocado quede alineado con el resto de la boca.
• La ventaja de las carillas es que, salvo en casos muy concretos, se talla poco o nada el diente natural.
• El tratamiento es rápido e indoloro.
• El mantenimiento es muy fácil: buena higiene y revisiones anuales.
• Cuesta 490 euros cada una.
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