Neumáticos de Invierno Alcázar de San Juan Castilla La Mancha
Hemos comprobado que los neumáticos de invierno poseen tantas virtudes que, si la gente los conociera, serían comunes en todas las zonas de montaña. Continúe leyendo el artículo...
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Neumáticos de Invierno
En Europa suponen el 30% del negocio de monta de neumáticos pero en nuestro país su sólo alcanzan el 1%. Hasta ahora ni siquiera las marcas de neumáticos se han tomado interés en difundir las virtudes de este tipo de neumáticos, pero ahora quieren cambiar esta situación. Lo primero es hacer que sus ventajas lleguen a los usuarios, pero también que las autoridades tomen conciencia y fomenten su uso. De hecho, los mensajes de la DGT no hacen referencia a que los coches con neumáticos de invierno están autorizados a circular cuando se permiten cadenas, pese a que está recogido en la legislación y que incluso los agentes de la Guardia Civil de Tráfico los suelen montar en sus coches. En países como Italia se especifican estos neumáticos en los paneles de advertencia y recientemente la DGT se ha comprometido a hacer lo propio.
¿Qué es un neumático de invierno?
Frente a los neumáticos de verano, la banda de rodadura de los de invierno se distingue por tener surcos más anchos y profundos para evacuar mejor el agua, así como tacos más marcados para penetrar mejor en la nieve virgen. Estos tacos además están dotados de infinidad de láminas de goma en forma de zig-zag. Este es el elemento que marca la diferencia a la hora de proporcionar agarre sobre hielo y nieve pisada, los elementos que más nos encontraremos en las carreteras cuando está restringida la circulación con neumáticos de verano.
Para identificarlos hay que buscar en el flanco la inscripción “M+S” (Mud + Snow, barro y nieve en inglés) y el dibujo de una montaña con la estrella de la nieve dentro de ella. Este dibujo es importante porque diferencia los neumáticos de invierno para carretera de los que están desarrollados para circular por caminos embarrados, poco recomendables sobre asfalto.
A prueba: no hay color
Al volante de coches similares pero con diferente monta de neumáticos las diferencias son muy elocuentes sobre una pista con nieve muy pisada. Los neumáticos convencionales de verano son incapaces de trasmitir un mínimo agarre, por lo que no son válidos para esta prueba. Sin embargo los neumáticos de invierno traccionan con una eficacia sorprendente, prácticamente sin patinar a pesar de apretar el acelerador con fuerza. En curva la dirección no se desplaza de la línea trazada con el volante y en una frenada fuerte mantiene la trayectoria y se consigue detener el vehículo en un espacio muy razonable, sin la sensación de estar patinando a merced de las inercias.
La misma prueba, realizada con cadenas ratifica la eficacia de los neumáticos de invierno. Las cadenas ofrecen peor tracción y las ruedas patinan desde parado sin acelerar a fondo hasta que el vehículo alcanza cierta inercia de marcha. En a las curvas que trazamos sin mayor problema con neumáticos de invierno, el coche equipado con cadenas tiende a seguir recto y se resiste a obedecer al volante. El subviraje es notable y en recta la estabilidad lineal es deficiente. Por último, al frenar las ruedas se bloquean y entra en acción el ABS sin ningún efecto positivo, deslizando sobre la nieve hasta que se pierde toda la inercia en una larga deceleración incontrolada.
Las pruebas realizadas con ambos tipos de neumático son claras:
Distancia de frenado en mojado a 80 Km./h
Distancia de frenado en nieve a 50 Km./h
Ruedas de quita y pon
El inconveniente de los neumáticos de invierno es su rápida degradación a partir de diez grados centígrados. El compuesto es más blando que en un neumático de verano porque este es un requisito esencial para garantizar un buen funcionamiento a bajas temperaturas. De hecho, cuando el termómetro baja de siete grados los neumáticos de verano no alcanzan una temperatura óptima de trabajo y la goma está demasiado dura para funcionar con eficacia.
Esto supone la necesidad de disponer de espacio para almacenar las ruedas de invierno cuando no se usan, lo que con el tamaño que actualmente tienen las viviendas en las ciudades es un inconveniente notable para muchos. Los principales fabricantes de neumáticos están promoviendo que sus distribuidores dispongan de un servicio de almacén, para que los compradores de neumáticos de invierno guarden las ruedas estacionalmente y a poder ser de forma gratuita.
¿Qué es un neumático de invierno?
Frente a los neumáticos de verano, la banda de rodadura de los de invierno se distingue por tener surcos más anchos y profundos para evacuar mejor el agua, así como tacos más marcados para penetrar mejor en la nieve virgen. Estos tacos además están dotados de infinidad de láminas de goma en forma de zig-zag. Este es el elemento que marca la diferencia a la hora de proporcionar agarre sobre hielo y nieve pisada, los elementos que más nos encontraremos en las carreteras cuando está restringida la circulación con neumáticos de verano.
Para identificarlos hay que buscar en el flanco la inscripción “M+S” (Mud + Snow, barro y nieve en inglés) y el dibujo de una montaña con la estrella de la nieve dentro de ella. Este dibujo es importante porque diferencia los neumáticos de invierno para carretera de los que están desarrollados para circular por caminos embarrados, poco recomendables sobre asfalto.
A prueba: no hay color
Al volante de coches similares pero con diferente monta de neumáticos las diferencias son muy elocuentes sobre una pista con nieve muy pisada. Los neumáticos convencionales de verano son incapaces de trasmitir un mínimo agarre, por lo que no son válidos para esta prueba. Sin embargo los neumáticos de invierno traccionan con una eficacia sorprendente, prácticamente sin patinar a pesar de apretar el acelerador con fuerza. En curva la dirección no se desplaza de la línea trazada con el volante y en una frenada fuerte mantiene la trayectoria y se consigue detener el vehículo en un espacio muy razonable, sin la sensación de estar patinando a merced de las inercias.
La misma prueba, realizada con cadenas ratifica la eficacia de los neumáticos de invierno. Las cadenas ofrecen peor tracción y las ruedas patinan desde parado sin acelerar a fondo hasta que el vehículo alcanza cierta inercia de marcha. En a las curvas que trazamos sin mayor problema con neumáticos de invierno, el coche equipado con cadenas tiende a seguir recto y se resiste a obedecer al volante. El subviraje es notable y en recta la estabilidad lineal es deficiente. Por último, al frenar las ruedas se bloquean y entra en acción el ABS sin ningún efecto positivo, deslizando sobre la nieve hasta que se pierde toda la inercia en una larga deceleración incontrolada.
Las pruebas realizadas con ambos tipos de neumático son claras:
Distancia de frenado en mojado a 80 Km./h
Distancia de frenado en nieve a 50 Km./h
Ruedas de quita y pon
El inconveniente de los neumáticos de invierno es su rápida degradación a partir de diez grados centígrados. El compuesto es más blando que en un neumático de verano porque este es un requisito esencial para garantizar un buen funcionamiento a bajas temperaturas. De hecho, cuando el termómetro baja de siete grados los neumáticos de verano no alcanzan una temperatura óptima de trabajo y la goma está demasiado dura para funcionar con eficacia.
Esto supone la necesidad de disponer de espacio para almacenar las ruedas de invierno cuando no se usan, lo que con el tamaño que actualmente tienen las viviendas en las ciudades es un inconveniente notable para muchos. Los principales fabricantes de neumáticos están promoviendo que sus distribuidores dispongan de un servicio de almacén, para que los compradores de neumáticos de invierno guarden las ruedas estacionalmente y a poder ser de forma gratuita.