Muchos hoteles u otro tipo de alojamientos no aceptan animales e incluso se hace difícil viajar con ellos en cualquier medio de transporte. Llevar a nuestro animalito con nosotros es aconsejable cuando el viaje se haga en coche, el lugar de destino no esté demasiado lejos y el alojamiento sea un camping o un piso o casa unifamiliar. Sin embargo, no siempre se dan estas condiciones y es necesario recurrir a otras posibilidades.
Lo más aconsejable para tu animal es que alguien de confianza se traslade a tu casa para cuidarlo y si no, llevarlo a la casa de algún pariente o conocido. Pero si ninguna de estas opciones es factible, puedes acudir a una residencia para animales. Para elegir un buen centro lo primero que hay que hacer es visitar varios antes de escoger. En esa visita es importante comprobar que el recinto tenga un área de recreo amplia y que las instalaciones estén limpias y bien cuidadas. También tiene que haber cuidadores especializados para que los huéspedes estén siempre bien atendidos y un veterinario que los vigile periódicamente.
Es importante que los animales se alojen en cheniles individuales para prevenir contagios (eso sí, si dos animales viven juntos habitualmente, es mejor que compartan chenil). Si va a dormir en el exterior, la zona de sueño debe ser cálida y estar libre de corrientes de aire.
Al dejar al nuevo inquilino en el centro es imprescindible llevar la cartilla de vacunación al día. Además, hay que informar al personal sobre su dieta y hábitos alimenticios y explicar si tiene alguna enfermedad. Debes dejar un teléfono tuyo de contacto y el de su veterinario. Y para que no se sienta muy solo puedes llevar también algunos de sus juguetes, la mantita o colchoneta que usa en casa o una camiseta vieja tuya.
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