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Es necesario que aprendas a cuidar a tu bebé a la perfección, sobre todo cuando eres madre por primera vez. En el siguiente artículo te contamos un poco a cerca del cambio de pañal y ropa del pequeño...

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La Ropa y el Cambio de Pañal

Aprende a cambiarle el pañal

¿Cómo le visto?

La mayoría de las madres primerizas, y sobre todo de las abuelas, tienden a abrigar en exceso a sus pequeños, por miedo a que se constipen. Y es un error por muchos motivos, entre otros, porque abrigarle demasiado, sobre todo mientras duerme, es un factor que incrementa el riesgo de muerte súbita. Para saber si le has vestido adecuadamente, tócale la nuca: si está húmeda, le has abrigado mucho y debes destaparle un poco; si no, has acertado. Ten en cuenta que los recién nacidos suelen tener las manitas y los pies frescos (no helados), porque su sistema de termorregulación no es bueno y su organismo “prefiere” mantener calientes las zonas vitales a las extremidades. Recuerda también que si tu bebé está muy gordito, al tener más grasa perderá calor más lentamente y es probable que debas abrigarle algo menos de lo que piensas.

Elige siempre para él ropa cómoda, fácil de poner y quitar, que esté confeccionada con tejidos naturales (algodón, lino, hilo), que no le oprima y que carezca de accesorios (botones, lacitos) que puedan desprenderse y que el pequeño se pueda meter en la boca.

¿Cómo le cambio el pañal?

Las primeras semanas tu hijo manchará unos 10 pañales diarios. Para evitar las irritaciones.

Pásale las toallitas o la esponja de delante hacia atrás, aclarando la esponja en cada pasada si se ha hecho caquita.

Déjale un rato con el culete al aire antes de ponerle el pañal limpio (la humedad favorece los hongos y las irritaciones).

Aplícale una crema balsámica cada vez que le cambies. Ésta forma una película protectora sobre el culete, que ayuda a prevenir las escoceduras.

Ponle el pañal limpio, bien sujeto. Así previenes las hernias umbilicales y evitas que el ombligo le quede saliente.

Si alguna vez se escuece, sustituye la crema protectora por la pomada antiescoceduras que te aconseje el pediatra.

Olvídate del talco: no protege la piel y, además, la reseca.

El sueño y los paseos:

¿En qué postura le acuesto?

Siempre boca arriba, porque en esta posición el riesgo de muerte súbita disminuye notablemente. Si es propenso a vomitar, puedes ladearle la cabecita, y no te angusties pensando que puede tragarse o aspirar su propio vómito, porque es una posibilidad que nunca se ha demostrado. Para que duerma seguro y a gusto, mantén su cuarto a unos 20 ºC, ponle un pijama finito y mételo en un sacopijama que le abrigue bien y le permita moverse sin riesgo de taparse la cabeza con la ropa (aún no sabe destaparse). Si no tienes un sacopijama, puedes optar por acostarle en la posición “con los pies al pie de la cuna”, poniendo el embozo más abajo, para que no pueda deslizarse bajo la ropa. También es importante que al acostarle le quites el babero y los accesorios que pueden comprometer su seguridad. Vigila además que el ambiente de su cuarto no esté viciado.

¿Debe dormir por la noche en su cuarto y por el día en el salón?

Sí, pero desde el tercer mes. A partir de esta edad ya está bastante maduro para empezar a adaptarse a tu horario y así va diferenciando la noche y el día.

Textos: Susana Pardo

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