Ahí van algunos consejos para que este invierno hagas tuyo el dicho de que al mal tiempo buena cara.
Suavidad: cualquier maniobra (cambio de velocidad, giro, aceleración, frenada) debe ser efectuada con mayor suavidad cuanto peor esté la carretera, porque el límite de adherencia del vehículo es muy inferior cuando el asfalto resbala. Un volantazo brusco es un patinazo seguro.
Levantar el pie: ¡Pero nunca de repente! Cuanto mayor es la velocidad peor pisa el coche sobre mal firme. Las inercias se multiplican y eso significa que el conductor tiene menos control sobre el vehículo. Recuerda que por norma general si la nieve cubre la carretera no debes circular a más de 40 kilómetros/hora.
Aumentar la distancia de seguridad: frenar cuando nieva requiere una distancia mucho mayor, y también los cambios de dirección; por eso la anticipación es aún más importante en estas condiciones. No te pegues al coche de delante y deja suficiente espacio para poder reaccionar en caso de que el vehículo que va delante frene con fuerza, esto es, deja mucha más distancia que en seco, especialmente en vías rápidas.
Aquaplaning: ¿Has oído hablar de él? Si el neumático no puede evacuar toda el agua que tiene debajo 'patina' sobre una película de agua. Esto se llama aquaplaning y afecta sobre todo a los neumáticos delanteros. Si pasa, es conveniente ser muy suave con la dirección y pisar el embrague para que la fuerza del motor no afecte bruscamente a la trayectoria.
Subviraje: si el coche 'se va de morro', lo más sencillo es levantar el pie del acelerador (aunque no de forma brusca) y reducir el giro de las ruedas para descender al límite de la adherencia.
Sobreviraje: si el eje trasero quiere adelantarnos, hay que efectuar un contravolante. Este movimiento consiste en girar el volante en el sentido contrario a la curva, para equilibrar la trayectoria de ambos ejes.
Marchas largas: con suelo deslizante es mejor circular en marchas largas, para evitar que un exceso de fuerza haga derrapar al coche.
Si la electrónica se vuelve loca: si tu coche tiene control de tracción o estabilidad y se diera el caso de que no se movieran las ruedas a pesar de acelerar, debes probar a desconectar el sistema. Es posible que consigas salir del atolladero. ¡Recuerda volver a conectarlo cuando estés circulando de nuevo!
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