Terapias de pareja Cuenca Castilla La Mancha
En un momento u otro, casi todos los dueños de perros han discutido con sus parejas debido al mal comportamiento de éstos. Continúe leyendo el artículo para mayor información...
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Viveros La Mezquita
969 210 090
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Prado Cuenca (Pol. Ind. Motilla I), 53-54
Cuenca, Castilla La Mancha
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SERVICIOS VETERINARIOS DE LA SERRANIA S.L.U.
(96) 923-7572
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CUENCA, Castilla La Mancha
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CLÍNICA VETERINARIA CANIFEL
(96) 923-2094
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CUENCA, Castilla La Mancha
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PEDRO HUELVES FERNANDEZ
(96) 923-5829
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CUENCA, Castilla La Mancha
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967260309
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Chinchilla de Monte Aragon, Castilla La Mancha
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CANIFEL
(96) 923-2094
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Mateo Miguel Ayllón, 13.
CUENCA, Castilla La Mancha
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CLÍNICA VETERINARIA ZARPAS
(96) 923-0706
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CUENCA, Castilla La Mancha
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(96) 923-8851
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Pérez Galdós, 26.
CUENCA, Castilla La Mancha
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CLINICA SAN ANTON
(96) 969-0882
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Av. Castilla-La Mancha, 17
CUENCA, Castilla La Mancha
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Servicios Veterinarios El Viejo Albeitar de La Mancha
967145758
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San Ildefonso, 30
Villarrobledo, Castilla La Mancha
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¿Está su Perro Creando Tensión en su Pareja?
Las discusiones sobre cual es o no la educación apropiada del perro son muy comunes dentro de una pareja, y con el paso del tiempo estas diferencias van cobrando su precio en la relación.
La cuestión es: ¿cómo pueden las parejas aclarar sus diferentes puntos de vista y filosofías en cuanto al comportamiento de su perro? La respuesta es la educación. Con un poco de educación los dueños podrán aprender con precisión cómo establecer una mejor relación no sólo con su perro, sino con su pareja.
Pongamos como ejemplo una situación que toda pareja ha experimentado alguna vez: María y José Luis dejan a su perro solo en casa durante media hora mientras van de compras. Cuando vuelven encuentran que su perro ha mordido uno de los cojines del sofá de nuevo, e inmediatamente José Luis agarra al perro del collar, le acerca hacia el cojín y le golpea firmemente en el trasero. María considera la reacción de José Luis completamente injusta, ya que piensa que el perro no recuerda lo que ha hecho, y es aquí donde la discusión comienza.
Educación
El desacuerdo entre ambos podría haberse evitado con un poco de educación. En este caso, la primera cosa que debemos establecer es si el perro ha recordado lo que ha hecho o no.
Un estudio realizado en el año 2004 por el Instituto Max Planck de Evolución Antropológica, de Leipzigin (Alemania), indica que los perros poseen una mejor memoria de lo que se creía. “En lo que a comprensión se refiere, vemos un alto nivel de inteligencia y una gran memoria. Es todo muy sorprendente”, según palabras de la investigadora Julia Fischer.
Los investigadores encontraron un collie de la frontera llamado Rico capaz de entender más de 200 palabras y que aprendía las nuevas tan rápido como lo hacen los niños. Rico conocía los nombres de docenas de juguetes y podía encontrar aquellos que su dueño le pedía; era capaz de ir a una habitación y 7 de cada 10 veces, traer de vuelta el juguete correcto, aún no habiéndolo visto nunca. Rico parecía entender que, como conocía el resto de los nombres de juguetes, el nuevo tenía que ser aquel con cuyo nombre no estaba familiarizado.
“Aparentemente era capaz de relacionar la nueva palabra con el objeto desconocido mediante un aprendizaje por descarte, bien porque ya conocía los nombres de los objetos con los que estaba familiarizado, o porque ninguno de éstos eran nuevos”, afirmaban los investigadores en un artículo del U.S. Journal of Science.
Un mes más tarde, Rico seguía recordando el nombre de tres de cada 6 nuevos juguetes, aun sin haberlos visto desde su primera prueba. Según los científicos, ese era el ritmo de aprendizaje equivalente al de un niño de tres años.
En resumen, el perro de María y José Luis entendió perfectamente lo que había hecho cuando mordió el cojín, ya había ocurrido en ocasiones anteriores, pese a saber que estaba en contra de las normas de la casa. Aún estando en lo cierto, a la hora de pensar que el perro recordaba el incidente, la respuesta de José Luis fue inadecuada. No escogió la mejor forma para corregir al perro, tal y como pensaba María. El perro debería haber sido regañado por su destructivo comportamiento, pero nunca mediante gritos o enfados.
Si María y José Luis hubiesen sido capaces de encontrar un adiestrador cualificado para ayudarles a educar a su perro, podrían haber evitado la discusión y muchas más como esta. Tener una calculada y bien definida respuesta a problemas similares puede eliminar incontables desacuerdos en parejas con perros.
La cuestión es: ¿cómo pueden las parejas aclarar sus diferentes puntos de vista y filosofías en cuanto al comportamiento de su perro? La respuesta es la educación. Con un poco de educación los dueños podrán aprender con precisión cómo establecer una mejor relación no sólo con su perro, sino con su pareja.
Pongamos como ejemplo una situación que toda pareja ha experimentado alguna vez: María y José Luis dejan a su perro solo en casa durante media hora mientras van de compras. Cuando vuelven encuentran que su perro ha mordido uno de los cojines del sofá de nuevo, e inmediatamente José Luis agarra al perro del collar, le acerca hacia el cojín y le golpea firmemente en el trasero. María considera la reacción de José Luis completamente injusta, ya que piensa que el perro no recuerda lo que ha hecho, y es aquí donde la discusión comienza.
Educación
El desacuerdo entre ambos podría haberse evitado con un poco de educación. En este caso, la primera cosa que debemos establecer es si el perro ha recordado lo que ha hecho o no.
Un estudio realizado en el año 2004 por el Instituto Max Planck de Evolución Antropológica, de Leipzigin (Alemania), indica que los perros poseen una mejor memoria de lo que se creía. “En lo que a comprensión se refiere, vemos un alto nivel de inteligencia y una gran memoria. Es todo muy sorprendente”, según palabras de la investigadora Julia Fischer.
Los investigadores encontraron un collie de la frontera llamado Rico capaz de entender más de 200 palabras y que aprendía las nuevas tan rápido como lo hacen los niños. Rico conocía los nombres de docenas de juguetes y podía encontrar aquellos que su dueño le pedía; era capaz de ir a una habitación y 7 de cada 10 veces, traer de vuelta el juguete correcto, aún no habiéndolo visto nunca. Rico parecía entender que, como conocía el resto de los nombres de juguetes, el nuevo tenía que ser aquel con cuyo nombre no estaba familiarizado.
“Aparentemente era capaz de relacionar la nueva palabra con el objeto desconocido mediante un aprendizaje por descarte, bien porque ya conocía los nombres de los objetos con los que estaba familiarizado, o porque ninguno de éstos eran nuevos”, afirmaban los investigadores en un artículo del U.S. Journal of Science.
Un mes más tarde, Rico seguía recordando el nombre de tres de cada 6 nuevos juguetes, aun sin haberlos visto desde su primera prueba. Según los científicos, ese era el ritmo de aprendizaje equivalente al de un niño de tres años.
En resumen, el perro de María y José Luis entendió perfectamente lo que había hecho cuando mordió el cojín, ya había ocurrido en ocasiones anteriores, pese a saber que estaba en contra de las normas de la casa. Aún estando en lo cierto, a la hora de pensar que el perro recordaba el incidente, la respuesta de José Luis fue inadecuada. No escogió la mejor forma para corregir al perro, tal y como pensaba María. El perro debería haber sido regañado por su destructivo comportamiento, pero nunca mediante gritos o enfados.
Si María y José Luis hubiesen sido capaces de encontrar un adiestrador cualificado para ayudarles a educar a su perro, podrían haber evitado la discusión y muchas más como esta. Tener una calculada y bien definida respuesta a problemas similares puede eliminar incontables desacuerdos en parejas con perros.
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