
Cuando nuestros antepasados empezaron a poblar la Tierra, después de observar a los animales y gracias a su instinto, fueron descubriendo que ciertas plantas eran susceptibles de aliviar sus males. Eran medicinales. Las investigaciones modernas han recuperado este saber adquirido a través del paso del tiempo. Pero, aunque hayan sido probadas científicamente, la acción de muchas plantas sigue dejando perplejos a los investigadores.
En la Tierra se estima que existen 800.000 especies vegetales, aunque algunas de ellas nos resultan todavía desconocidas. Aún queda mucho por descubrir y, por este motivo, la fitoterapia o el tratamiento de las enfermedades a través de las plantas sigue siendo la ciencia y la medicina del futuro.
Una sana alternativa
Cada día es más común encontrarse con personas que han decidido volverse hacia la Naturaleza, sobre todo en el terreno de la salud. Es ahí donde asistimos al redescubrimiento de las terapias naturales y de los remedios homeopáticos y holísticos que consideran al ser humano como una unidad de cuerpo y energía. La fitoterapia es una alternativa a los fármacos tradicionales basada en el empleo de principios activos de las plantas que resultan menos agresivos y que ejercen sobre el organismo una acción armónica y suave, logrando resultados terapéuticos favorables. Eso sí, en fitoterapia conviene respetar ciertas reglas que marcan la adaptación de la posología al peso y a la edad del paciente y a las características de la afección que se ha de tratar. En un adulto, la posología media es de unas 30-50 gotas al día por cada fitoterápico prescrito. Además, para obtener la mayor eficacia terapéutica posible conviene administrar estos principios activos en momentos determinados del día. Por ejemplo, al despertar y antes del desayuno los catalogados como depuradores: diuréticos, laxantes, etc. Antes de la comida, digestivos y antiácidos y, antes de acostarse, sedantes y antirreumáticos.
En tratamientos prolongados resulta oportuno recurrir a la regla de los 2/3 que consiste en administrar la planta medicinal durante 20 días al mes, con diez días de pausa o dos meses de terapia, seguidos de uno de pausa.
Los fitoterápicos se diluyen en un poco de agua y conviene mantenerlos en la boca un minuto antes de tragarlos para asegurar la máxima absorción a través de la mucosa de la cavidad bucal. Hay muchos preparados disponibles. De todos ellos aconsejamos las tinturas madre (indicadas con las siglas TM) que sirven de preparación para medicamentos homeopáticos a partir de plantas frescas crecidas en su hábitat natural y recogidas durante su período balsámico. Suponen el modo de administración más fiable y los laboratorios que las producen se ven sometidos a controles exhaustivos en todo lo relacionado c...
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