Kia Soul Cuenca Castilla La Mancha

Se acabaron los coches amplios pero aburridos y con formas cuadradas. Los monovolúmenes compactos se reinventan para hacerse cada vez más atractivos y un ejemplo de esto son el Citroen C3 Picasso y el Kia Soul...

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Citroen C3 Picasso vs Kia Soul

Prueba Kia Soul: Portento físico

Parecía que el segmento de los monovolúmenes ya estaba casi agotado en cuanto a interpretaciones de diseño, pero ahora vemos que no es así. La familia Picasso de Citroen no estaba completa sin un modelo pequeño y el C3 ha venido a llenar ese hueco con una imagen todavía más original que la de sus hermanos mayores. Por su parte, Kia nos sorprende con una interpretación estética a mitad de camino entre un monovolumen y un todocamino pequeño, todavía más llamativo y sorprendente que el Citroën. Desde luego si lo que se busca es originalidad, con cualquiera de estos dos modelos se consigue.

Diseño también por dentro

Los salpicaderos de estos dos rivales también buscan sorprender. En el Picasso la instrumentación digital está situada en el centro y la combinación de colores, texturas y materiales es de lo más acertada, con unos plásticos de la parte superior del salpicadero blandos y de excelente aspecto. El Soul es algo más tradicional pero ofrece la posibilidad de elegir entre tres colores para el salpicadero, con algunas zonas interiores pintadas en rojo. Los plásticos del coreano son duros y menos vistosos que los del francés, pero también con unas buenas terminaciones y ajustes sólidos.

En cuanto a equipamiento y huecos prácticos el Citroen está por delante, con infinidad de pequeños compartimentos y muchos detalles que en el Kia no están disponibles ni en opción, como las luces y los limpiaparabrisas automáticos, el climatizador, el control de crucero, -todo esto de serie en el acabado Exclusive del Citroën- o el Bluetooth y el navegador, opcionales con un buen precio.

Picasso, todo funcionalidad

Las medidas exteriores de estos dos rivales son muy parecidas, con una ligera ventaja del coreano en todas las cotas. Estas diferencias se aprecian a simple vista en el espacio para los pasajeros, aunque cuando nos ponemos a analizarlos con calma las cosas cambian. El original parabrisas del Citroen y su gran superficie acristalada ofrecen una sensación de espacio sorprendente que engaña al principio y lo hace parecer más grande. Midiendo sus interiores el Kia gana en anchura y espacio para los pasajeros de atrás, pero el Citroën tiene la ventaja de su versatilidad. La banqueta trasera del francés se mueve longitudinalmente 15 centímetros, pudiendo hacerlo individualmente con cada una de sus partes asimétricas. En la posición más adelantada los pasajeros posteriores van más justos, pero el maletero llega hasta los 500 litros. Si optamos por retrasar el asiento al máximo, nos quedamos con 385 litros de maletero y sitio para que se sienten sin problemas ocupantes de elevada estatura.

El Kia se queda en unos modestos 222 litros de maletero y su banqueta trasera sólo ofrece la posibilidad de abatirse en partes asimétricas. Bajo el piso del espacio de carga hay una zona grande dividida en pequeños y prácticos compartimentos.

Prestaciones casi idénticas

Los dos cuentan con motores turbodiésel de 1.6 litros, pero el Kia consigue sacar 18 caballos más que el Citroën. Lo sorprendente es que a pesar de ser más grande y pesar menos que el francés, las prestaciones y los consumos de los dos son casi idénticos, sobre todo teniendo en cuenta que el Picasso tiene unos desarrollos del cambio más cortos que los del Soul, lo que en teoría debería penalizar el consumo. Los dos motores tienen una sonoridad bastante contenida, aunque no puede decirse que sean muy silenciosos.

En marcha la sensación es que el Kia responde con más inmediatez –su cifra de par es ligeramente mayor– y su conducción tiene un tacto más ágil, aunque luego esa agilidad no exista si miramos el cronómetro, pero el cambio tiene un recorrido más corto y preciso y el funcionamiento general transmite al conductor esa nota casi de deportividad, algo que no sucede con el Citroen que resulta más suave en todas sus reacciones.

Muy diferentes en carretera

Como buen Citroen el Picasso es cómodo, suave y blando de suspensión. La dirección tiene tres vueltas de volante y el balanceo de la carrocería se hace notar en cualquier apoyo. No quiere decir que no sea estable, que lo es, pero al principio no transmite confianza y hay que acostumbrarse a sus ligeros balanceos y cabeceos en aceleración y frenada. El Kia es mucho más racing, con una suspensión más dura, mayor anchura de vías y una dirección más rápida -2,7 vueltas de volante-. Gira mucho más plano y resulta casi deportivo.
El equipo de seguridad es muy completo en los dos y no hay opciones, pues todo lo importante es de serie, aunque no hay elementos como los faros de xenón ni en opción.

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