Basada en la aplicación de aceites esenciales extraídos de hierbas, flores o raíces, cada planta tiene un beneficio. Las hay calmantes, relajantes, estimulantes, vigorizantes o antisépticas. Lo mejor es que este arte está al alcance de todos. Sólo tienes que elegir qué planta te conviene más y el método que más te gusta:
Masajes: Añade de una a tres gotas de aceite esencial a una cucharadita de aceite vegetal, como los de almendra o germen de trigo.
En el baño: Sumérgete en una bañera con entre cinco y diez gotas del aceite vegetal elegido. Tu piel se verá beneficiada. El olfato también.
Inhalación: Echa unas gotas en un pañuelo, en la almohada o en una olla de agua hirviendo e inhálalo cubriéndote con una toalla.
Difusión: Velas, difusores. Hay gran variedad de productos que esparcen los aceites esenciales generando, además, una agradable fragancia. También puedes echar unas gotas en un cuenco y colocar en el radiador.
Compresas: Humedece una toalla con agua y unas gotas de aceite y aplícala fría o caliente en la zona de dolor.
Elijas la opción que elijas, deléitate con el momento. Eso sí, sigue estos consejos: el aceite ha de ser puro y natural, consulta a tu médico en caso de embarazo, epilepsia, cáncer, niños pequeños o pieles sensibles; evita el contacto con ojos y mucosas; no excedas el tiempo de uso y dilúyelo siempre.
¿Qué te conviene más?
Descubre el aceite que mejor te va según tus necesidades. Puedes crear incluso tu propia receta, ya que se pueden usar solos o combinados (no más de dos o tres a la vez).
Antiséptico. Sándalo y rosa.
Analgésico. Romero, menta, jengibre y pimienta negra.
Estimulante sexual. Sándalo, tomillo, canela, jazmín y salvia.
Relajante. Azahar, hierbabuena y mandarina. Contra el insomnio, manzanilla, melisa y lavanda.
Tonificante. Lavanda, limón, melisa, pino, romero.
Síndrome premenstrual. Rosa, lavanda, hinojo y geranio.
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