BMW M5 Alcázar de San Juan Castilla La Mancha

A continuación les presentamos las comparaciones de dos de los mejores autos del mercado automotriz: BMW M5 Touring vs Audi RS6 Avant. Continúe leyendo para conocer las diferencias entre estos clásicos...

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BMW M5 Touring vs Audi RS6 Avant

La primera vez que probé el nuevo RS 6 fue a finales del invierno pasado en el circuito Paul Ricard. La famosa recta de Mistral, a pesar de estar reducida en su longitud, nos sirvió para comprobar cómo el poderoso Audi aceleraba rugiendo sin parar hasta alcanzar más de 240 km/h antes de afrontar la curva final. Llegar a ese punto sintiendo la inercia de las dos toneladas del RS 6 Avant, con el ESP desconectado y apurando a tope los enormes discos cerámicos es toda una experiencia, muy distinta de la que experimentamos cuando lo hacemos al volante de un ligero y manejable deportivo.

Esta experiencia al volante del Audi es irreproducible en carreteras abiertas, donde resulta imposible y desaconsejable intentar aplicar todo el potencial de este monstruo camuflado de coche normal. Lo mismo ocurre con el M5 Touring. Casi idéntico en dimensiones y aspecto al resto de la gama del Serie 5 familiar, sus prestaciones solamente podrán ser verificadas al completo sobre un trazado cerrado, y con rectas de cierta longitud para que este otro alemán se exprima con todo su carácter.

Solución V10

Eso sí, sin tantos caballos como el Audi y sin la brutalidad de sus turbocompresores a máximo soplado, el BMW no escandaliza tanto. Es más, circulando plácidamente por nuestro barrio a un régimen de 1.500 vueltas en séptima velocidad, el motor bávaro ni siquiera refunfuña y ninguno de nuestros incautos pasajeros podría sospechar que, con un golpe de acelerador, podemos catapultarnos en menos de diez segundos hasta los 200 kilómetros por hora.

Siendo marcas muy diferentes en sus orígenes, evolución y planteamientos comerciales, Audi y BMW recurren a la misma arquitectura para sus dos motores de serie más potentes. Utilizan dos bancadas de cinco cilindros cada una que se cruzan en ángulo recto. La diferencia más evidente es su sistema de alimentación, turbocomprimida en el primero y atmosférica en el segundo.

Esta última característica hace que, mientras el Audi aumenta su potencia hasta acariciar los 600 caballos, el BMW se modera en la barrera de los 500; y que mientras que el doble turbocompresor del primero canaliza brutalmente la mezcla a una presión superior a los 0,7 bar al interior de los cilindros, la gestión del segundo ofrece una progresividad ejemplar en cualquier régimen. Esta diferencia de personalidad en la entrega de caballos hace al Audi más temperamental en su respuesta. Pero hay que aclarar que, sin la comparación con el enormemente progresivo motor BMW, el V10 de Audi resulta también de una elasticidad y una suavidad asombrosas para su descomunal potencia.

Quemar goma

Las principales razones son que, al igual que el M5, el RS 6 dispone de una distribución variable que mantiene la carga óptima de los cilindros. Además, sin ser tan preciso y rápido como el SMG III de su rival, el cambio secuencial Tiptronic administra de forma muy uniforme la potencia. En una utilización normal, nunca será esta un problema para conducir el RS 6, adaptándose igualmente a un uso cotidiano.

Con el RS 6 nos ocurre como si viéramos a una primera bailarina de ballet de dos metros de estatura. No podemos creer a priori que sea capaz de desenvolverse con soltura con esas dimensiones y peso, pero la sorpresa es mayúscula cuando empezamos a jugar con la dirección del Audi sin que sus dos toneladas se manifiesten en sus reacciones.

La tracción total y una suspensión comodísima pero de gran firmeza ofrecen un comportamiento muy neutro, que permite acelerar muy temprano y frenar muy tarde sin que el coche pierda la compostura. El BMW por su parte exige un poco más de conducción. Muy rígido y con un mejor equilibrado de pesos entre ejes, destaca por una gran nobleza de reacciones. Pero pide mayor determinación para incitarle a entrar en curva, efecto debido probablemente a la diferencia de medidas entre las ruedas anteriores y las gigantescas gomas posteriores.
Valga hacer aquí hacer un inciso para indicar que el consecuente desgaste de neumáticos, sometidos a tanta potencia, será uno de los principales consumos de estos coches, pues difícilmente podremos alargar su vida más allá de los 10 ó 12.000 kilómetros.

En el BMW notaremos si cabe un paso por curva más rápido, pero la suspensión se nos revela más dura e incómoda en general para los ocupantes que en el Audi. La dirección, por su parte, es de lo mejor que podemos encontrar en la actualidad, grandes deportivos GT incluidos. Su precisión permite realizar correcciones de trayectoria sorprendentes en un coche de este tamaño y aprovechar la descomunal motricidad del tren trasero. Mientras que en el RS 6 sobresalen unas prestaciones asombrosas y una eficacia infalible sobre cualquier tipo de carretera, en el BMW constatamos una gran deportividad en sensaciones y una precisión insólita para un familiar de estas dimensiones.

En contra de todos nuestros posibles prejuicios ante la ficha técnica y el precio, el RS 6 resulta utilizable a diario con total comodidad para todos sus pasajeros, eso sí manteniendo un consumo muy por encima de lo habitual en un coche familiar normal. En el BMW nos encontramos un coche con planteamientos menos espectaculares, pero no menos singulares. Resulta igualmente práctico a diario, pero en un estilo más elegante y discreto. De todas las preparaciones ‘M’ de la marca, es sin duda el que pasa más desapercibido para la mayoría. A diferencia del RS 6, no busca tanto las miradas, sino que trata de pasar más desapercibido.

Después de todo...

Confieso honestamente mi admiración y devoción por el fabuloso motor de BMW y por su infalible transmisión SMG III. Esta sofisticada mecánica retiene mucho de la experiencia de la marca en la Fórmula 1, y se nota. Pero hoy era el día de los excesos. Y en este festín de potencia, exhuberancia y dispendio, hay que reconocer que el Audi RS 6 me ha ganado. Por imagen, potencia, prestaciones, equipamiento y precio, el RS 6 se ha salido de madre ofreciéndonos un coche más exclusivo. El M5, más apocado en su singularidad, no iguala el exacerbado espectáculo que nos brinda el RS 6.

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