Vitaminas Murcia Murcia
¿Has oído hablar mucho de ellas pero no las conoces a fondo? Te contamos todos sus secretos y te invitamos a descubrirlas en tu despensa o dentro de un bote de crema: Las Vitaminas. Continúa leyendo...
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Aprende a Sacar Provecho de las Vitaminas
Hay muchas formas de sacar provecho de las vitaminas. Las puedes consumir sin darte cuenta, mientras comes, ya que están presentes en los alimentos. O puedes ir a por ellas sin tapujos y tomar complejos vitamínicos o pastillas. También te las puedes untar sobre la piel o el pelo. Como lo oyes. Y es que cada vez son más los cosméticos que incluyen estas preciadas letras en su formulación.
Se dividen en dos grandes grupos: liposolubles e hidrosolubles. Las del primero, al que pertenecen las vitaminas A, D, E, K y F, se disuelven y conservan en grasa, por lo que el organismo (y las cremas) las almacenan en su interior. El resto: C, H y el grupo B, son solubles en agua, motivo por el que desaparecen fácilmente del organismo y se requiere un aporte diario.
Para la doctora Rosa Ortega, profesora de Nutrición de la facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y asesora de Olay, “las vitaminas intervienen en muchos procesos metabólicos del cuerpo y potencian la calidad de la piel, el pelo y las uñas. Para cubrir las necesidades diarias de vitaminas es necesario ingerirlas. Esto no descarta que, además, uses cremas vitaminadas para que penetren por la piel”.
VITAMINA A
¿Te suena el retinol? Seguro que lo has leído en el envase de multitud de cremas. Pues no es otra cosa que vitamina A.
Su principal función es proteger la piel y regenerarla cuando está dañada, es la responsable de la firmeza de los tejidos.
Si careces de ella, la piel se muestra frágil y reseca. Además, el déficit elevado puede llegar a producir ceguera. Es muy beneficiosa para las pieles grasas, alisa y suaviza la epidermis. Actúa contra una enzima nociva llamada “colagenasa”, que destruye el colágeno. Si tomas regularmente zanahorias o espinacas, estarás regalando a tu organismo vitamina A.
VITAMINA B2
Conocida como “riboflavina”, fortalece tanto el cabello como las uñas. En general ayuda a mantener saludable el organismo, ya que ayuda en el proceso respiratorio de las células y endurece y conserva la envoltura de los nervios.
Las personas que carecen de ella suelen presentar grietas pronunciadas en la comisura de los labios y lesiones en la piel y en los ojos. Los fumadores y quienes siguen una dieta vegetariana estricta suelen tener déficit de esta vitamina. La puedes obtener de los champiñones, levadura de cerveza, coco.
VITAMINA C
Su nombre científico es “ácido ascórbico”. Al ser soluble en agua, apenas se acumula en el organismo, por lo que es importante un aporte diario. Al igual que la vitamina E, tiene efectos antioxidantes y protege a la piel de las agresiones externas.
Su presencia en el organismo es esencial para la síntesis de colágeno, lo que se traduce en un aumento de la densidad cutánea. Actúa también como transportadora de oxígeno e hidrógeno, e interviene en la asimilación del ácido fólico y el hierro. Además, da luminosidad a la piel.
Se encuentra en los vegetales frescos y es muy sensible a la luz. Un zumo de naranja, por ejemplo, pierde su contenido en vitamina C a los 15 minutos de haberlo preparado, lo mismo pasa en las verduras cuando las cocinamos. Su déficit se manifiesta en una piel fina, con los capilares dilatados, y por una mayor vulnerabilidad ante las infecciones. Está presente en el pimiento, el kiwi, el brécol y la guayaba, entre otros alimentos.
VITAMINA D
Conocida también como “calciferol”, resulta indispensable para la absorción del calcio y el fósforo. Todos tenemos vitamina D, ya que se forma en la piel por la acción de los rayos ultravioleta procedentes del sol.
Los habitantes de países poco soleados, las personas que trabajan de noche o aquellos bebés a los que no se les expone nunca al astro rey, presentan déficit de vitamina D, que se puede traducir en descalcificación o caries dental. Un organismo con niveles adecuados de calciferol muestra una piel nutrida y brillante. Muchos pescados, como las sardinas, los boquerones o el atún, son ricos en ella. También los quesos grasos la contienen, aunque ningún alimento aporta tanta cantidad como el propio sol.
Esta vitamina es un cosmético perfecto: da brillo y nutre la dermis.
Textos: Sonia Fornieles
Se dividen en dos grandes grupos: liposolubles e hidrosolubles. Las del primero, al que pertenecen las vitaminas A, D, E, K y F, se disuelven y conservan en grasa, por lo que el organismo (y las cremas) las almacenan en su interior. El resto: C, H y el grupo B, son solubles en agua, motivo por el que desaparecen fácilmente del organismo y se requiere un aporte diario.
Para la doctora Rosa Ortega, profesora de Nutrición de la facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y asesora de Olay, “las vitaminas intervienen en muchos procesos metabólicos del cuerpo y potencian la calidad de la piel, el pelo y las uñas. Para cubrir las necesidades diarias de vitaminas es necesario ingerirlas. Esto no descarta que, además, uses cremas vitaminadas para que penetren por la piel”.
VITAMINA A
¿Te suena el retinol? Seguro que lo has leído en el envase de multitud de cremas. Pues no es otra cosa que vitamina A.
Su principal función es proteger la piel y regenerarla cuando está dañada, es la responsable de la firmeza de los tejidos.
Si careces de ella, la piel se muestra frágil y reseca. Además, el déficit elevado puede llegar a producir ceguera. Es muy beneficiosa para las pieles grasas, alisa y suaviza la epidermis. Actúa contra una enzima nociva llamada “colagenasa”, que destruye el colágeno. Si tomas regularmente zanahorias o espinacas, estarás regalando a tu organismo vitamina A.
VITAMINA B2
Conocida como “riboflavina”, fortalece tanto el cabello como las uñas. En general ayuda a mantener saludable el organismo, ya que ayuda en el proceso respiratorio de las células y endurece y conserva la envoltura de los nervios.
Las personas que carecen de ella suelen presentar grietas pronunciadas en la comisura de los labios y lesiones en la piel y en los ojos. Los fumadores y quienes siguen una dieta vegetariana estricta suelen tener déficit de esta vitamina. La puedes obtener de los champiñones, levadura de cerveza, coco.
VITAMINA C
Su nombre científico es “ácido ascórbico”. Al ser soluble en agua, apenas se acumula en el organismo, por lo que es importante un aporte diario. Al igual que la vitamina E, tiene efectos antioxidantes y protege a la piel de las agresiones externas.
Su presencia en el organismo es esencial para la síntesis de colágeno, lo que se traduce en un aumento de la densidad cutánea. Actúa también como transportadora de oxígeno e hidrógeno, e interviene en la asimilación del ácido fólico y el hierro. Además, da luminosidad a la piel.
Se encuentra en los vegetales frescos y es muy sensible a la luz. Un zumo de naranja, por ejemplo, pierde su contenido en vitamina C a los 15 minutos de haberlo preparado, lo mismo pasa en las verduras cuando las cocinamos. Su déficit se manifiesta en una piel fina, con los capilares dilatados, y por una mayor vulnerabilidad ante las infecciones. Está presente en el pimiento, el kiwi, el brécol y la guayaba, entre otros alimentos.
VITAMINA D
Conocida también como “calciferol”, resulta indispensable para la absorción del calcio y el fósforo. Todos tenemos vitamina D, ya que se forma en la piel por la acción de los rayos ultravioleta procedentes del sol.
Los habitantes de países poco soleados, las personas que trabajan de noche o aquellos bebés a los que no se les expone nunca al astro rey, presentan déficit de vitamina D, que se puede traducir en descalcificación o caries dental. Un organismo con niveles adecuados de calciferol muestra una piel nutrida y brillante. Muchos pescados, como las sardinas, los boquerones o el atún, son ricos en ella. También los quesos grasos la contienen, aunque ningún alimento aporta tanta cantidad como el propio sol.
Esta vitamina es un cosmético perfecto: da brillo y nutre la dermis.
Textos: Sonia Fornieles