Alfa Romeo vs Mini Cooper S Santander Cantabria

A continuación les presentaremos un duelo entre los dos autos de lujo más conocidos de la historia: Alfa Romeo MiTo 1.4 Turbo vs Mini Cooper S. Continúe leyendo para conocer los detalles de las diferencias entre estos dos clásicos...

Automoviles R.Jaen S.C.  
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Tetuan 50
Santander, Cantabria
Auto Novedad General Davila, 66  
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General Davila - Grupo San Francisco 66
Santander, Cantabria
Alvemaco Rent A Car S.L.  
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Jeronimo Sainz De La Maza 1
Santander, Cantabria
Gimnasio Bodyline Cuesta De La Atalaya, 39  
942037638
Sangas 
Santander, Cantabria
Brio Motor S.A.  
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Parayas Km. 0001,0
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Sanchez Dehesa Javier
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Jose De Escandon 2
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Auto Sport Floranes, 54 - 56  
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Prol. Floranes 54
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Autos Pila E Hijos S.L.  
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Albericia (La) 1
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Auto Gomas S.A.  
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Hernan Cortes 25
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Sacramento Fernandez S.L.  
942332553
Castros (Los) 138
Santander, Cantabria
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Alfa Romeo MiTo 1.4 Turbo vs Mini Cooper S

El Alfa Romeo Mito a prueba: Ojos de serpiente

El Mini ha sabido regirse por méritos propios como uno de los mayores iconos automovilísticos del pasado siglo y del inicio del presente en sus diferentes generaciones. Este utilitario de lujo se ha puesto en el punto de mira de un buen número de fabricantes, que tratan de ‘imitar’ la receta de su éxito para alcanzar unas buenas cifras de venta. Es el caso de Alfa, que entra a un segmento nuevo para él de la mano del MiTo, sin duda uno de los vehículos más esperados de la temporada y que llega con la sana aspiración de luchar de tú a tú contra el citado modelo germano.

Para su desarrollo, la firma italiana ha recurrido al bastidor del modelo más popular del grupo Fiat, el Grande Punto, vistiéndolo para la ocasión con una carrocería realmente bella -como es tradición en la marca- e imprimiéndole toda su huella genética en lo que a comportamiento hace referencia. El resultado es inmejorable, pues nos encontramos ante uno de los utilitarios más elegantes y eficaces del momento.

Muy personales

Al volante de uno y otro descubrimos dos de los interiores con mayor personalidad en la actualidad, tanta que en ocasiones el diseño prima sobre la funcionalidad en los dos casos, pues echamos de menos mayor números de guanteras que hagan más cómoda nuestra vida abordo. El Mini exprime aún más la vena racing, con unos asientos que nos sujetan a la perfección y una postura al volante muy deportiva que acaba por pasar factura.

Al arrancarlos, ambos utilitarios dejan escapar una agradable melodía mecánica que habla a las claras sobre el espíritu sport de las mecánicas que descansan bajo el capó. En el caso del Alfa se trata de un bloque 1.4 sobrealimentado por un turbo que ofrece lo mejor que lleva dentro entre las 3.000 y las 6.500 vueltas. Es un motor con una entrega de potencia progresiva y brillante que apenas acusa los 19 caballos de menos que rinde frente al Cooper S, que está impulsado también por un bloque de cuatro cilindros con turbo. Este propulsor eroga la potencia de forma menos lineal, pues resulta algo descafeinado en la zona baja del cuentavueltas para ‘encabritarse’ sin contemplaciones al superar las 3.000 revoluciones.

Cambio a cambio

Ambos tetracilindros se acompañan de cajas de cambio manuales con seis velocidades. De desarrollos iníciales extremadamente cortos, las dos coinciden en una sexta velocidad muy larga tan sólo utilizable para llanear y reducir los consumos. La caja del Mini resulta algo más precisa en su manejo, un punto a su favor sobre todo si tenemos en cuenta que en este modelo recurriremos al citado apéndice con mayor frecuencia que en el Alfa a causa de la diferente forma que tienen de entregar la potencia uno y otro.

Pese a sus carrocerías de enfoque eminentemente urbano, los dos modelos exprimen al límite el placer por la conducción. Desde un postulado mucho más radical, el Mini acaba resultando incómodo, sobre todo por la configuración extrema de la unidad probada, que incorporaba las llantas opcionales de 17 pulgadas –578 euros– y la suspensión deportiva –200 euros–. Se trata de dos opcionales absolutamente innecesarios y que tan sólo contribuyen a hacer el coche más incómodo, pues la configuración inicial es absolutamente perfecta para divertirnos como enanos. Este modelo cuenta además de serie con una tecla ‘sport’ que altera el mapa de la centralita, haciéndolo aún más radical, y el tacto de la dirección, que se vuelve más dura.

La magia está en el DNA

El Alfa, por su parte, estrena un automatismo casi mágico denominado DNA. Mediante un mando cromado ubicado en la consola central podemos elegir entre tres modos de funcionamiento -normal, sport y all weather- que alteran el comportamiento del vehículo al actuar sobre el motor, la dirección, los frenos y el control de estabilidad -VDC-, haciéndolo mucho menos intrusivo en nuestra conducción -el VDC no es desconectable-. El Mito, ofrece además de serie el sistema Q2, que imita la acción de un autoblocante actuando sobre los frenos delanteros. Este automatismo es otra de las claves del increíble comportamiento del modelo, pues resulta extremadamente eficaz y divertido de conducir. En virajes comprometidos ofrece una velocidad de paso por curva vertiginosa, y en cuanto pierde la compostura basta con que pisemos el acelerador para que recuperemos la trayectoria como una bala, todo ello sin percibir la menor intervención del control de estabilidad. Su mejor cualidad es que una vez que hemos salido de la carretera de montaña, si queremos continuar tranquilamente hasta nuestro destino no tendremos el menor problema, pues ofrece un equilibrio acertado entre prestaciones y comodidad.

El precio de la eficacia

El Cooper S resulta igual de efectivo o incluso más que el MiTo, pero también es mucho más exigente con el conductor, pues nos mantiene en constante tensión. Sus reacciones se suceden a un ritmo vertiginoso, resultando algo violentas en ocasiones, lo que nos obliga a extremar las precauciones si circulamos ‘ligeros’. Como opción de compra, el Mini cuenta con la fiabilidad a prueba de bombas que ofrece cualquier producto alemán, y un valor de reventa más que aceptable, mientras que en el caso del Alfa el modelo se encuentra mucho más expuesto a la depreciación con el paso del tiempo.

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