Algunos aspectos a tener en cuenta:
La calidad literaria.
Un buen libro para niños debe resultar divertido, emocionante, atrapante, interesante o conmovedor.
Si un adulto puede disfrutar de un libro, aunque esté destinado a niños de dos años, seguramente le gustará también al pequeño.
Involucre a los niños en la búsqueda de los libros.
Si es un texto narrativo, debe contar una buena historia, tener suspenso o generar ganas de seguir leyendo.
Si es un poema o una canción, debe atender a la musicalidad.
Debe combinar de manera sorprendente o especial las palabras que usamos todos los días.
El texto tiene que poder conmover al lector en algún sentido: provocar risa, tristeza, nostalgia, miedo, ganas de vivir algo igual.
El texto tiene que mostrarnos de algún modo nuestra propia realidad, aunque haga referencia a un mundo lejano.
Los personajes deben poder revelarnos alguna faceta del ser humano, para poder reflexionar sobre ella.
Atender a la calidad de las imágenes y de la edición. Las imágenes deben permitir reconocer con claridad los rasgos de los objetos, especialmente en los libros destinados a los más pequeños, es decir, deben ser claras y legibles.
Las imágenes no deben ser una mera copia de la realidad. Como todas las obras de arte, deben ser sugerentes y facilitar un despliegue de miradas. En otras palabras, debe observarse que las ilustraciones no sean estereotipadas o excesivamente realistas, sino ofrecer una visión del artista.
Las ilustraciones deben ser sorprendentes, tener la capacidad de mostrarle otros puntos de vista, generar un extrañamiento.
Asegurarse si es una versión original o es una adaptación.
La variedad permite desarrollar el gusto por la lectura. Es posible que muchos niños digan que no les gusta leer por el simple hecho de que no se han encontrado aún con un libro que les cause alguna emoción.
Una buena selección de libros para niños debe incluir:
Cuentos, novelas, poemas, canciones, chistes, biografías, experimentos, informaciones sobre temas diversos, historietas, leyendas, enigmas, juegos, instrucciones.
A su vez, los textos literarios deben contemplar variadas temáticas: amor, humor, fantasía, terror, ciencia ficción, conflictos humanos, misterio y otros que a los niños los motiven.
Lic. Irma Liliana del Prado
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